Un encargado fue condenado a tres años de prisión en suspenso en un juicio abreviado por abuso sexual reiterado a una nena de 7 años en el edificio donde trabajaba. El Tribunal Oral aplicó como atenuante a favor del hombre su condición “humilde”: desde los 13 años ayudaba a su familia, evaluó el juez.

Jorge  Antonio  Fucceneco fue encontrado culpable de abuso sexual reiterado en cuatro oportunidades por tocar en los genitales de la pequeña.

La pena impuesta por el juez Enrique Gamboa del Tribunal Oral Criminal  5  fue de 3 años en suspenso por acuerdo entre las partes y el Ministerio Público Fiscal y ante la falta de antecedentes penales del abusador.

Según se desprende del fallo, los abusos se cometieron cuando el imputado aprovechaba las ocasiones en las que la niña quedaba a su cuidado en el interior de la planta baja de un edificio en el barrio de Recoleta, de la Ciudad de Buenos Aires, donde se desempeñaba como encargado.

Para el Tribunal fue clave la  declaración  testimonial  de  la niña en  la  entrevista  mantenida en  Cámara  Gesell  en la que contó  que  el  imputado  le  “había  hecho  algo  que no tenía  que  hacer  (…)  yo  estaba  acostada  y  él  vino  y  me  tocó”.  Explicó  que una  vez  estaba  en  la  casa  de  su  niñera,  que  era  de  noche  antes  de cenar  y  se  había  acostado  en  la  cama  matrimonial  con  la  perra  para mirar  televisión  cuando  apareció  el imputado.  “Yo  estaba  acostada  y él  me  abrió  la  calza…  me  metió  la  mano”.

La denuncia fue realizada por la  madre  de la pequeña en abril de  2015, quien explicó que como el padre de sus hijos no colaboraba en la crianza, debió recurrir, por recomendación de su suegra, a una pareja,  la del acusado y su mujer.

La mujer describió  que  en  un  comienzo la pareja del encargado iba  a  buscar  a  sus hijos  al  colegio  y  luego  los  llevaba  a  su  casa,  donde  permanecían  hasta su  regreso. Con el  paso  del  tiempo,  y  como  los chicos se sentían  muy  a  gusto  con  sus cuidadores, comenzaron  a frecuentar  la  vivienda  de éstos.

De acuerdo al expediente, el  25  de  abril  de  2015,  en  horas  de  la  noche, la mujer y su hijita estaban  en  la  casa  del  imputado,  donde  habían  cenado,  y  como  en su  vivienda  estaban  sin  agua,  se  bañaron  allí.

Cuando la madre estaba  en  el interior  del  baño  desvistiendo  a  su  hija  para  bañarla,  ésta  le refirió  “me  duele  la  cola  mamá”  (sic),  y   ante  su  pregunta  ésta respondió  “Jorge  me  metió  la  mano”  (sic).

La  denunciante  indicó  que  ante  esa  situación  convocó  a la pareja al  baño,  ocasión  en  la  que  éste  pretendió  excusarse refiriendo  que  él  le  había  tocado  la  panza  porque la nena le  dijo  que  le dolía En ese instante la pequeña comenzó a llorar. “Si Jorge  vos  me  tocaste”  (sic) le dijo al hombre.

La mamá tomó  sus  pertenencias  y  se marchó del lugar junto a sus hijos.

Posteriormente,  la nena narró  a  uno de sus hermanos que “las  veces  que  se  quedó  a  dormir  en  la  casa  de  aquellos,  Jorge  le había  tocado  la  cola,  y  que  a  preguntas  de  su  hermano,  ésta  manifestó  que  al  momento  en  que  se  iban  a  dormir,  una  vez  que  Olga  ya  estaba acostada  y  ella  aún  miraba  dibujitos  en  la  tele  con  Jorge,  éste  la tocaba”.

El juez dispuso “la  prohibición  de  acercamiento  a  menos  de 300  metros  de  distancia  y  de  contacto  por  cualquier  medio  -ya  sea personal,  telefónico,  por  correo  electrónico  o  interpósita  persona-  a  la menor  damnificada”.

La menor demostró  con  una muñeca  cómo  se  habían  realizado  los  tocamientos  y  manifestó  que habían  sucedido  más  de  una  vez,  cuando  ella  se  quedaba  a  dormir  en  la casa  de  Fucceneco  y  su  esposa,  la  mayoría  de  las  veces  cuando  la menor  estaba  acostada  en  la  cama  y  una  vez  cuando  estaban  sentados en  el  comedor.

Luego,  refirió  que  estaba  en  el  baño  de  esa  vivienda  con su  madre,  cuando  le  dijo  “que  me  dolía  mucho  la  cola  porque  Jorge… me  estaba  tocando  (…)  después  Jorge  se  enteró  y  dijo  todo  mentira pero  era  verdad,  dijo  yo  no  hice  eso”.

El imputado admitió el delito y  su  participación, por lo que se realizó el “juicio abreviado que finalizó con una condena como autor  del  delito  de  abuso  sexual  reiterado  en  cuatro oportunidades. Se desechó el temperamento agravatorio por la condición de guarda,  ya  que se consideró que el acusado cuidaba a la niña en forma esporádica.

Lo ocurrido “tuvo  suficiente  entidad  para  perturbar  la  integridad  psíquica  de  la menor  damnificada  y  el  imputado  se  aprovechó  de  la  relación  de confianza  que  existía  entre  ambas  familias”, se sostuvo como agravante.

Como  atenuantes se aludió a la   falta de   antecedentes   y   las circunstancias  plasmadas  en  el  informe  social,  que  dan  cuenta  de  las condiciones  personales  del  encargado:  debió  abandonar  el  colegio “porque  su  familia  era  muy  humilde  y  tuvo  que  comenzar  a  trabajar para  poder  solventar  sus  gastos” a  los  trece  años y  a  los  quince  se  mudó  a  Buenos  Aires  “en  busca  de  un  mejor porvenir  económico” .

 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *