Un colectivero y delegado gremial fue condenado a dos años de prisión en suspenso por coacción, amenazas simples y lesiones leves a otros choferes y empleados de la línea 168.
“Vos estás meando fuera del tarro, dejá de tirar para la empresa, si pierdo el trabajo te voy a buscar”,”si seguís haciendo lo que hacés, te voy a mandar al hospital o te voy a madar a la ART”
“Tené cuidado que te podés quedar sin freno o que te choque un auto”. Estas, según la causa judicial, fueron algunas de sus amenazas.
“Te voy a matar, vos no sabés quién soy”, le gritó el 5 de enero de 2017 a otro chofer de la empresa de transporte “Expreso San Isidro”
Las amenazas ocurrieron entre 2016 y 2017 en el playón de una de las cabeceras de la línea 168 en San Isidro, conocido como Playa Chica en Ministro Brin 1279.
En otro incidente, el colectivero fue acusado de golpear a un empleado administrativo que dio cuenta en un acta de una infracción cometida por otro conductor.
Ocurrió el 5 de enero de 2017, a las 14.30, cuando el acusado entró a la oficina de personal para reclamar por un informe. Según la causa judicial, le dijo a quien lo confeccionaba que “perjudicaría al personal de la empresa y luego de una discusión, le efectuó varios golpes de puño en el pómulo izquierdo de su rostro, en el labio inferior, en la costilla izquierda y varias patadas en ambas piernas, diciéndole “te voy a matar, vos no sabes quien soy yo”.
Un testigo declaró en la investigación que tenía “temor” porque el agresor “practicaba artes marciales y dos meses antes le había provocado lesiones de carácter grave a un colega, ocasionándole la fisura de dos costillas”.Otro sostuvo que el denunciado “tenía la modalidad de apretar a todos los empleados de la empresa que no compartieran su forma de pensar y/o que no lo apoyaran como delegado gremial”
El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 13 de la ciudad de Buenos Aires condenó al colectivero a dos años de prisión en suspenso al avalar un acuerdo al que se llegó con la fiscalía en un “juicio abreviado”, donde el denunciado Gonzalo Ferreyra admitió haber cometido los delitos.
También tendrá que pagar los costos del juicio y se le prohibió acercarse a los damnificados.
“Es dable afirmar que el cuadro probatorio reseñado, permite tener por debidamente acreditada la materialidad de los sucesos traídos a juzgamiento, como así también la responsabilidad
penal que se le imputa a Gonzalo Damián Ferreyra, lo que por otro lado corrobora eficazmente la admisión que de los ilícitos efectuara el incriminado”, concluyó el Tribunal.
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