La justicia impuso una condena de un año de prisión a quien abusó sexualmente de una niña, nieta de su ex pareja. El juez justificó la pena en suspenso ante la “comprobada inconveniencia del encierro efectivo para casos de penas de corta duración”, a pesar de reconocer “violencia” contra la menor.

El delito por el que se juzgó al acusado es “abuso sexual simple cometido en forma reiterada” contra una menor que tenía 13 años cuando ocurrieron los hechos.

El fiscal Sandro Abraldes, junto con el imputado Jorge Mario Vinitzky y su letrado defensor, Hernán Emilio Carluccio, solicitaron la tramitación del caso bajo las reglas del juicio abreviado.

Vinitzky fue acusado de “haber abusado sexualmente” de la menor M -quien entonces tenía trece años- en reiteradas oportunidades (al menos cinco) durante el transcurso del año 2016, en el domicilio ubicado en la calle Quito 4369 de esta ciudad.

Según consta en la causa, se  presentaba de visita en ese domicilio, en el que reside Olga Conde, su ex pareja y abuela de la damnificada; junto con la menor y la madre de la chica. En  ocasiones en las que la abuela y la madre  estaban en otro ambiente o fuera de la casa,  “el procesado interceptaba a la niña en el comedor, en el pasillo o en la cocina y le realizaba tocamientos en la zona de sus senos por arriba de su ropa, acompañados de frases tales como “sos hermosa…”.

Los hechos denunciados salieron a la luz el 28 de diciembre del 2016, cuando la menor en un gran estado de angustia le confesó a su madre las circunstancias vividas.

Para la acreditación de los hechos la justicia contó con  los dichos de la niña en Cámara Gesell y la grabación en un  CD-ROOM reservado.

Parte del relato de la menor:  “lo que paso… (…) varias veces (…) cuando tenía trece años (…) en mi casa (…) en el comedor o en la cocina… (…) “había alguien más, mi abuela, pero no en el mismo lugar…o capaz mi mama pero mi mama ponele estaba en el baño o mi abuela estaba en su cuarto” (…) “Jorge el novio de mi abuela.. “la última vez que pasó fue el día que nos fuimos para San Bernardo de vacaciones…” (…) “a veces me tocaba pero acá señalando la zona de su pecho, según se aprecia en la filmación de la audiencia en cuestión- con la mano.. por arriba de la ropa..(…) no había nadie cuando me saludaba…cuando estaba casi siempre estaba sola mi abuela, mi mamá capaz que estaba trabajando”.

“Jorge a veces me tocaba… por acá (señalando sus pechos)… pasaba seguido” (crujiéndose los dedos como signo de ansiedad, con una mirada baja) “pasaba en mi casa cuando mi abuela estaba en otro lado y mi mama no estaba…ahí pasaba… yo capaz me iba a mi cuarto o a algún lado donde no esté… No le decía nada… más de cinco veces… empezó el año pasado.. parada o sentada lo hacía..”

Robustece el relato de la niña el informe realizado por la licenciada Sandra Pesce Cañete del Cuerpo Médico Forense quien asentó que el testimonio realizado por M “fue espontáneo, con elaboración inestructurada y estructura lógica y coherente. Que al momento de la entrevista, la niña se observó lucida, angustiada y temerosa pero con una actitud de colaboración”. La notó además con “marcados sentimientos de vergüenza y culpa”.

El juez Rodolfo Goerner, del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 29 sostuvo que la conducta que se ha tenido por acreditada precedentemente, encuentra adecuación típica en el delito de abuso sexual simple reiterado.

“De acuerdo a los parámetros enunciados, entiendo adecuada la imposición de una condena de un año de prisión. Como circunstancias atenuantes, tengo en consideración que cuenta con la contención afectiva del grupo familiar propio”, sostuvo en el fallo.

En cuanto a la modalidad de cumplimiento de la pena, el juez dijo que corresponde en este caso aplicar pena en suspenso “debido a la comprobada inconveniencia del encierro efectivo para casos de penas de corta duración; y dada la carencia de antecedentes condenatorios de Vinitzky”.

Luego dice el fallo que “teniendo en cuenta particularmente la violencia desplegada por el acusado en los hechos que se han tenido por acreditados, corresponde imponer a Jorge Mario Vinitzky la prohibición de acercamiento y/o de mantener todo tipo de contacto” con la niña M y su familia por el término de dos años

Comments

  1. Es una afrenta, una vergüenza y una nueva victimización contra la chica. Personalmente, además de algunas cosas que no puedo verter aquí, me sentiría más tranquila si el juez Goerner estuviera trapeando los pisos de un parripollo en Cobunco, en lugar de tener a su cargo una responsabilidad como la que tiene, exenta de Ganancias, por si fuera poco.

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