“SIEG HEIL” y “FUCKING JUDEN”. Los grafitis con svásticas y otros símbolos nazis aparecieron en el Parque “Profesor Enrique Berduc” de Paraná: estaban en un tanque de agua, el portón del gimnasio, paredes de baños y laterales de cancha de paddle.
Los cuatro acusados admitieron su culpa, pidieron perdón, dijeron estar arrepentidos y lograron pactar no ir presos en un juicio abreviado. En una audiencia negociaron penas de dos y un año de cárcel en suspenso y el pago de los gastos del juicio. Además harán un curso de concientización sobre “Discriminación y el Holocausto Nazi” en la filial Paraná de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentina (DAIA)
El acuerdo quedó homologado en el Tribunal Oral Federal de Paraná.
“Ellos elaboraron el plan de introducir en un ámbito público, donde concurren jóvenes de distintas instituciones escolares a practicar deportes, leyendas con la clara intención de expandir esa doctrina nazi, cuyas expresiones llevadas a la práctica fueron el andamiaje intelectual que generó el genocidio de judíos, gitanos y polacos”, advirtió el Tribunal.

Hubo duros términos para los ahora condenados.

“Es menester señalar que en el presente caso nos encontramos  frente a una incipiente organización” que “si bien embrionaria, no por ello menos alarmante. Así surge al examinar los mensajes de textos, a través de ellos se articulaban las acciones discriminatorias, pergeñaban quién iba a adquirir los aerosoles para efectuar las pinturas, quién de ellos iba a disponer de ellos, el lugar elegido para expandir sus consignas y ejecutar el daño. Adviértase que también seleccionaban el color del aerosol, -verde falcón- en alusión a los emblemáticos vehículos que asolaban y acechaban a la ciudadanía de este País durante la última dictadura militar y fueron usados como instrumentos del genocidio argentino”.
Los cuatro acusados infringieron la ley 23592 que pena “la realización de propaganda basada en ideas o teorías de superioridad de una raza o de un grupo de personas de determinada religión, origen étnico o color, que tengan por objeto la justificación o promoción de la discriminación racial o religiosa en cualquier forma”. Además los acusaron por daño agravado y amenazas.
“También demostraron que fustigaron al representante de la DAIA local, Dr. Diego Dlugovitzky, escribiendo su nombre y tratando de establecer su domicilio para darle “una apretada”, según los mensajes que intercambiaron.
El acuerdo con el fiscal general de Paraná Ignacio Candioti se firmó en presencia de los cuatro acusados, sus abogados, Diego Dlugovitzky (víctima de las amenazas) y Pablo Soskin, titular de la filial Paraná de la DAIA.
Los acusados manifestaron “en todo momento estar arrepentidos, como así también pidieron disculpas al Sr. Diego Dlugovitzky por los agravios y amenazas a su persona como así también a la Comunidad Judía y a toda la sociedad argentina”
Las pintadas tuvieron como fin “promover la discriminación racial”, concluyó el Tribunal.

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