Procesada por estafa y embargada en 150 mil pesos. Así terminó una inquilina que rentó un departamento, dejó de pagar el alquiler y resultó que la garantía que ofreció pertenecía a una mujer cuya identidad se usurpó.
El calvario para la presunta garante, quien no se enteró de lo sucedido hasta que la inquilina cayó en mora, comenzó con un llamado de la inmobiliaria para reclamar por la falta de pago.
Resultó que ella nunca había sido fiadora: alarmada fue al Registro de la Propiedad Inmueble y descubrió que su propiedad había sido objeto de tres pedidos de informes de dominio en 90 días.
A la firma del contrato acudió otra persona que dijo ser ella y una pericia demostró que su firma fue falsificada.
Ahora la Cámara Federal porteña procesó a la inquilina porque dio por probado que siempre supo que la garantía que ofreció era parte de un engaño y no creyó la versión según la cual ella la compró sin saber que era usurpada.
El delito de estafa tiene una pena máxima de seis años de prisión.
La denuncia fue presentada por la dueña del departamento que se usó como garantía, en avenida Córdoba al 2200 de la ciudad de Buenos Aires.
Ella advirtió que su inmueble “era ofrecido como garantía en contratos de locación sin su consentimiento” y que “su identidad estaba siendo utilizada por terceras personas”.
A esta altura a la inquilina se le había iniciado juicio de desalojo por falta de pago.
El responsable de la inmobiliaria que lo alquiló declaró como testigo en el caso y dijo que entre los trámites que hizo para chequear la garantía estuvo un llamado telefónico a un número fijo del supuesto dueño del departamento, lo atendió un hombre que dijo ser hijo de la titular y que su madre asentía ser garante. Este hombre ya fue identificado y está prófugo.
Cuando comenzaron los problemas con el pago, intentó otra vez comunicarse con este teléfono pero no tuvo éxito y entonces inició una búsqueda hasta dar con la verdadera titular del inmueble puesto como garantía, quien no era la mujer que acudió a firmar el contrato.
Además se demostró que se usó un documento de identidad falso.
La acusada admitió que usó una garantía comprada y adquirida “en la zona de Tribunales” sin mayores precisiones.
“Para poder perfeccionarse el contrato de locación en análisis fue usurpada la identidad de la denunciante utilizándose un documento que -conforme se aprecia de la fotocopia incorporada al sumario y cotejado con el aportado por ésta- no le pertenece y sería de carácter apócrifo, valiéndose además de su propiedad de la calle Córdoba como garantía en dicha transacción, sin su consentimiento ni conocimiento”, concluyó la Cámara al confirmar el procesamiento de la inquilina.
“La encausada luego de ocupar la propiedad alquilada, dejó de abonar los importes pactados, lo cual permite inferir que tenía conocimiento sobre la utilización fraudulenta de la garantía en cuestión y de la identidad falsa, y que justamente tales conductas tenían como objeto inducir a error al dueño de dicha locación y no cumplimentar con las obligaciones pactadas, ocasionando un perjuicio económico tanto a él como a la verdadera titular del bien establecido falsamente como garantía”.

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