La elección del título condensa en contenido del libro. El artículo 1 de la
Constitución Nacional apuesta a la forma republicana de gobierno. Y hay una
representación falsa de lo que es la república. Generalmente se la asocia con
la aristocracia. Pero ello no es así. La sedimentación democrática del
republicanismo fue la combinación más exitosa de la humanidad para que las
sociedades solo reconozcan el señorío de la ley, que equivale a mandar
obedeciendo. La impunidad es una cuestión dramática para cualquier
organización social porque no se puede vivir sin premios y sin castigos.
Cuando ello pasa, dominan los más fuertes, los que más dinero tienen o los de
mayor poder político. Entonces, las sociedades se vuelven desiguales y
violentas. Cuando un cuerpo político se acostumbra a convivir con la
impunidad, la ley y la justicia se convierten en fuerza. Nuestro país registra un
brutal proceso de deterioro institucional desde hace muchos años y mas allá de
cualquier “ismo”.
Mi intención con el texto es humilde. Apunta a describir como se construye la
impunidad, que efectos tienen en nuestra vida diaria y como se pueden pensar
alternativas para superarla. Y digo como se construye porque no cae del cielo.
La impunidad se construye socialmente. Hay diferentes niveles de
responsabilidad. El sector judicial tiene su cuota, pero los políticos, los
empresarios, los periodistas y los hombres de a pie también. Sobre la base de
pequeños comportamientos se edifica esa patología. En el trabajo, señalo
algunos de ellos y trato de comprenderlos en su conjunto.
A la hora de pensar los efectos, destaco el quiebre de la confianza entre la
justicia y la sociedad, también las razones que explican las sospechas de los
ciudadanos sobre las palabras de un sector de la justicia. Asimismo, enumero
los incentivos que generaron una burocracia judicial que hace un culto a las
formas, que muchas veces se olvida de los problemas de los ciudadanos y que
creó esa suerte de tipo ideal que llamo “acomodaticio”, porque se adapta a los
vientos que corren. En la misma línea, destaco las transformaciones
institucionales que permitieron que algunos jueces y fiscales hayan articulado
relaciones no queridas y no permitidas por la constitución que desembocaron
en expedientes que parecen legales, pero que no son legales. Puse particular énfasis en la dinámica de las causas armadas y el rol de un tipo de juez, el “juez rock star”.

Después, abordo como la corrupción necesita de la impunidad, como se generó
en nuestro país una forma de ejercicio del poder político que concibe al estado
como un “botín”, a la par que me acerco al funcionamiento interno y a las
prácticas que sostienen ese modo de usar las instituciones para fines propios y
ensayo una explicación sobre las razones que hacen que esa perspectiva de
ejercicio del poder sea muy remunerativa para unos pocos a expensas de la
mayoría que la padece.
Termino el libro con un análisis crudo pero que contiene elementos que
permiten pensar en escenarios compatibles con la construcción efectiva de una
república. Una república inclusiva que nos permita a todos vivir gozando de ese
efecto mágico de la modernidad, gracias al que todos, absolutamente todos,
nacemos dotados de derechos.

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