La Municipalidad de San Miguel y el CEAMSE  tendrán que indemnizar a un trabajador que cayó de un puente que cruza el Camino del Buen Ayre.
El día del accidente le ordenaron subir a pie junto a un compañero para colocar “cartelería proselitista” en la parte central.
Era el mediodía del 15 de septiembre de 2014, cuando el empleado comenzó a cruzar el puente peatonal que se extiende sobre el Camino Parque del Buen Ayre, en la provincia de Buenos Aires. A llegar a la altura de la mitad de la mano de la autopista que va desde Panamericana hacia Ituzaingó, dos de las placas de cemento del piso cedieron de forma abrupta y se desmoronaron.
El trabajador cayó desde unos siete metros de altura hasta el pavimento, sin capacidad de reacción para agarrarse o protegerse. Terminó tendido en la mitad de la utopista con lesiones serias.
La Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE)  resultó condenada como explotadora del puente y la Municipalidad como empleadora.
La cartelería que se debía colocar ese día “quedó exhibida desde el interior del enrejado del puente que se encontraba cubierto de un mallado metálico de protección”.
La Cámara Nacional en lo Civil dio por probado que la víctima subió a cumplir la tarea encomendada “sin contar con alguna medida de seguridad que lo protegiera”.
Los argumentos del fallo
“En el marco de la relación laboral, la comuna le encomendó al actor subirse al puente sin cerciorarse de las condiciones en las que se encontraba ni brindarle ningún elemento de protección, exponiéndolo a un riesgo en contravención al régimen legal vigente en la materia”, advirtió la sentencia.
Así se hizo lugar al pago conjunto de una indemnización de casi dos millones de pesos más intereses y gastos del juicio.
El Municipio “generó ciertas condiciones que unidas a otras, provocaron el resultado dañoso”
En cuanto al CEAMSE como empresa concesionaria se la condenó a pagar por su ” carácter de explotadora y guardiana del Camino Parque del Buen Ayre” ante la “por la falta de mantenimiento del puente”.
En la causa se probó que las baldosas del piso cedieron “debido al estado de deterioro y falta de mantenimiento del puente”.
Ante ello el Puente “perdió su carácter inocuo como cosa inerte y se transformó en un elemento peligroso”.
La camarista Paola Guisado y su colega en el Tribunal de Apelaciones Juan Pablo Rodríguez confirmaron así un fallo de primera instancia.

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