El 11 de agosto último, poco antes de las 15, un joven intentó arrebatar el teléfono celular a una mujer que lo llevaba en su mano derecha y caminaba por una avenida en el barrio de Once, ciudad de Buenos Aires.
La víctima del intento de robo nunca se presentó en la causa judicial.
Sin embargo, el acusado de 17 años al momento del hecho terminó procesado porque fue visto por un operador de las cámaras de seguridad de la ciudad de Buenos Aires.
El robo no se consumó porque la mujer logró evitarlo.
El acusado escapó ,pero el operador siguió su huida con el sistema de cámaras y avisó al Servicio de Móviles de Prevención motorizada. Dos agentes que estaban en “misión de vigilancia general” en la zona lo detuvieron sobre la calle Bartolomé Mitre.
“En el momento de la detención el imputado fue reconocido como el autor del ilícito por parte del operador” de las cámaras de seguridad.  “A través de la cámara lo observó detalladamente en el momento de su detención”. En poder del acusado, no había “ningún elemento de interés”, reseña el fallo de la Cámara en lo Criminal porteña.
En el registro  de imágenes de la cámara que apuntaba al lugar del intento de robo, avenida Rivadavia y Ecuador, se vio al imputado caminar detrás de la damnificada desde unos metros antes y de manera previa a concretar el intento de sustracción del celular.
El operador del Centro de Monitoreo Urbano del gobierno de la ciudad de Buenos Aires visualizó todas las cámaras existentes en el lugar.
La acusación
La Defensoría Pública Oficial en lo Criminal y Correccional apeló el procesamiento por “tentativa de robo simple” y uno de los argumentos fue que la víctima del hecho nunca fue ubicada.
Pero los jueces de la Cámara Magdalena Laiño y Pablo Lucero descartaron esta objeción.

“Se advierte que la damnificada logró mantener su teléfono celular consigo, como también el trayecto” del operador que “visualizó las cámaras existentes en el lugar y efectuó una completa descripción de la vestimenta del imputado y dio aviso al Servicio de Móviles”, se sostuvo en el fallo que confirmó el procesamiento.

La jueza Laiño ratificó además que se trató de un presunto intento de robo y no de un hurto (delito menor que se comete sin violencia), también en base a las imágenes tomadas por las cámaras de seguridad.
“No puedo descartar que haya ejercido aunque sea una mínima violencia al intentar arrebatar el celular a la damnificada”, analizó.

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