Las demandas para privar a un padre de la patria potestad son cuidadosamente analizadas por los jueces y con un criterio muy restrictivo. El caso que revela justiciadeprimera.com comenzó con una demanda de una mujer, A.Y (solo se darán sus iniciales) contra su ex marido EB, por privación de la patria potestad con relación a las hijas de ambos

La pareja se casó en octubre de 2004 y por sucesivos desacuerdos se separó en agosto 2006, de acuerdo a lo que surge del expediente.

La demanda

La mujer relató que durante el matrimonio, el abuelo materno los ayudaba, dado que el demandado aportaba “poco y nada para la casa, y que les cortó abruptamente la cobertura médica”.

En el 2007 llegaron a un acuerdo relativo al régimen de visitas y tenencia de sus hijas. Luego refirió que habría sufrido una persecución psicológica por parte del demandado.

En octubre de 2008, la mujer comenzó una nueva relación y tuvo otras dos hijas. Mientras tanto, según la denuncia, el padre de sus dos primeras hijas cumplía de forma esporádica el régimen de visitas acordado y no las habría durante cuatro años. En 2013 presentó la demanda.

La mujer argumentó que su ex desatendió sus obligaciones alimentarias pese a encontrarse en condiciones económicas para hacerlo

En primera instancia se rechazó la demanda y se dispuso la inmediata inclusión de las adolescentes por una parte y de los progenitores por otra, en tratamientos individuales y vinculares. El caso llegó a la Cámara Civil

Apelación

El juez de ese Tribunal de Apelaciones, Fernando Posse Saguier resaltó que “en la medida de lo posible, la presencia de ambos progenitores en la etapa de crecimiento de un niño es un elemento sumamente importante para su sano desarrollo psíquico. Esto es, que debe tutelarse el derecho del niño instando a una efectiva vinculación con cada uno de sus padres, pues de esa forma se está salvaguardando su interés superior”.

“Ante todo deben resguardarse los intereses superiores de los niños involucrados en todo proceso judicial. Esto es, que todas las cuestiones relacionadas con la responsabilidad parental, deben ser interpretadas única y exclusivamente al reconocimiento de los derechos de los menores en la relación filial que se cuestiona”, afirmó el magistrado.

El fallo explica que el artículo 700 del Código Civil prevé que cualquiera de los progenitores queda privado de la responsabilidad parental por: a) ser condenado como autor, coautor, instigador o cómplice de un delito doloso contra la persona o los bienes del hijo de que se trata; b) abandono del hijo, dejándose en un total estado de desprotección, aun cuando quede bajo el cuidado del otro progenitor o la guarda de un tercero; c) poner en peligro la seguridad, la salud físico o psíquica del hijo y; d) haberse declarado el estado de adoptabilidad del hijo.

La madre invocó como única causal  el inciso b), Absoluto abandono del hijo por parte de su padre.

“Se trata de un instituto de interpretación sumamente restrictiva, debiéndose valorar la conducta del progenitor como un desprendimiento absoluto y total de los deberes de padre o madre en cuanto a la crianza, alimentación, educación, etc. Por lo cual, el supuesto de abandono no habrá de configurarse por simples o meros incumplimientos y, menos aún, como el caso de autos… cuando existieron serias y permanentes desavenencias entre los progenitores que derivaron en el inicio de varios procesos judiciales”, consignó el fallo sobre el abandono de los hijos.

Hubo denuncias cruzadas entre la ex pareja: La mujer presentó una por violencia familiar con sustento en que su ex marido la habría amenazado porque sus hijas le decían “papá” a su nueva pareja. Luego, el padre realizó tres presentaciones por prohibición de contacto con las niñas.

“Estas desinteligencias suscitadas entre los progenitores, son demostrativas de que ellos no pudieron superar sus conflictos personales a fin de salvaguardar el bienestar psíquico y espiritual de sus hijas. Esto es, pese a su separación, y que su madre tuvo una nueva pareja, debieron mantener el contacto de las hijas con quien no vivía con ellas, esto es, con su padre biológico”.

Testimoniales e informes periciales

En el caso declararon testigos que dieron cuenta de que la mujer “le hacía muy difícil” las visitas al padre de las niñas. Uno de ellos recuerda haber presenciado conversaciones telefónicas todos esos años, discusiones muy fuertes, que terminaban en que A. le decía que no podía ver a sus hijas o le ponía un horario ridículo o no acorde con su trabajo.

De las conclusiones del informe pericial surge que, a raíz de las entrevistas mantenidas con el grupo familiar, el accionado manifestó su deseo de lograr una revinculación con sus hijas nuevamente.

Pero por otro lado, el esposo actual de la mujer, es considerado por las niñas como su papá. De la entrevista mantenida por una profesional con las niñas, surge que las mismas no desean ver a su padre, se sienten abandonadas por él y se muestran angustiadas hablando del tema.

“Respecto de las chicas indicó la profesional que ellas creen que su padre las abandonó, que no las quiere y ello las sume en un intenso dolor y angustia: el trauma familiar se reintensifica”, consta en la causa.

Por su parte, la Trabajadora Social de la Defensoría de Menores e Incapaces concluyó que “existe un marcado predominio de las individualidades personales por parte de los progenitores que no logran consolidar un vínculo integrador. Este conflicto es de larga data y las partes intentan perjudicarse mutuamente, sin tener en cuenta las necesidades de sus hijas”.

Propuso que, dadas las circunstancias expresadas, es conveniente que los progenitores de las niñas propongan un espacio terapéutico, a fin de elaborar un plan de régimen de comunicación parental.

De acuerdo a la causa, las menores no desean un vínculo con su padre, y en cambio, sí manifestaron que accederían a ser adoptadas por el actual marido de la madre.

Los testigos  expusieron que la demandante realizó determinados actos tendientes a evitar que el padre biológico tenga contacto con las niñas. Además de ello, ilustraron que ambos progenitores mantenían un tenso nivel comunicacional. Todo ello, claro está, en perjuicio de los intereses primordiales de sus hijas.

Los dictámenes psicológicos y socio ambientales también dieron cuenta de tales desavenencias suscitadas entre sus padres con motivo de las visitas. Sin embargo, los profesionales dieron cuenta de que el progenitor mantuvo siempre la intención de mantener contacto directo con sus hijas.

Paralelamente se inició un proceso de adopción, por parte del marido de la madre.

Conclusión

La Cámara remarcó que “la causal de privación de responsabilidad parental por abandono tiene carácter excepcional, en tanto la conducta del progenitor debe ser explícita y de suma gravedad”.

Así  coincidió con el juez de primera instancia que el padre “ha mantenido desde su separación de hecho su intención de mantener un vínculo paterno-filial que, por los motivos suscitados por los propios padres, se vio frustrado en desmedro de los intereses de las niñas”.

“Ninguna relevancia presenta en el caso -como se aduce erróneamente en los agravios – que las hijas habrían manifestado su intención de ser adoptadas por el esposo de su madre”, fue uno de los argumentos del fallo firmado por los jueces Posse Saguier y José Luis Galmarini.

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