Pasó años convencido de ser el padre biológico de dos niños que llevan su apellido.
Ahora, pide a la Justicia un ADN como prueba anticipada en un juicio de filiación.
En su planteo, el hombre sostiene que busca garantizar la “búsqueda de la verdad”. También argumenta no tener por qué seguir con el pago de cuota alimentaria o proveyéndoles vivienda si resulta que el progenitor es otra persona.
La conflictiva causa se tramita por estos días en la justicia civil de la ciudad de Buenos Aires.
Por lo pronto, un Tribunal de Apelaciones rechazó el planteo de prueba anticipada que incluía los estudios y la declaración de testigos de edad avanzada.
El caso
 Quien hasta hace pocos meses estaba seguro de ser el padre de los niños, inició una demanda de impugnación de paternidad. Pero mientras tramita, pidió la prueba anticipada para tener certeza de si los niños son o no sus hijos biológicos.
La negativa ” importará que mientras tanto deba abonar los alimentos de quienes no son sus hijos y/u otros eventuales reclamos económicos de la demandada”, sostuvo en la demanda.
 Resaltó que “tiene derecho a solicitar la restitución del hogar familiar ya que el inmueble en cuestión es suyo”.
Y también que esa prueba ” tendrá un efecto disuasivo en la contraria, quien, en todo caso, deberá iniciar la correspondiente acción de reconocimiento de la filiación a efectos de que el verdadero progenitor se haga cargo de las obligaciones derivadas de la paternidad”.
Obviamente destacó el “derecho a la identidad y la importancia decisiva de la prueba genética”. También la avanzada edad de los testigos ofrecidos.
La prueba
La prueba anticipada se concede en casos específicos y con “carácter muy restrictivo”, ante “motivos justificados para temer que la producción de sus pruebas pudiera resultar imposible o muy dificultosa” cuando sea dispuesta en el marco de un juicio ordinario.
La Cámara concluyó que este no es el caso.
“El recurrente no acredita adecuadamente que las pruebas solicitadas no puedan realizarse en su etapa propia, por lo que consideramos que no se encuentra acreditado el requisito de procedencia de las pruebas anticipadas reseñado precedentemente, máxime considerando la trascendencia de la prueba genética”.
Las juezas Beatriz Verón y Gabriela Scolarici destacaron que ” si bien es cierto que la máxima de todo proceso es la búsqueda de la verdad material y que el debido proceso debe estar construido de modo tal que se logre obtener decisiones justas mediante la adecuada determinación de los hechos y la correcta aplicación e interpretación del derecho a ellos -y con mayor razón en procesos en los que se encuentra bajo análisis la identidad de las personas-, no es menos cierto que ello no admite desdibujar totalmente el proceso establecido legalmente”

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